Resumen
La Seguridad AI para Agentes le permite adoptar de manera segura agentes AI en su organización sin perder visibilidad ni control sobre cómo acceden a los datos, utilizan herramientas y realizan acciones. Puede proteger los flujos de trabajo de los agentes de la inyección de instrucciones, el acceso no autorizado a datos, la exposición de datos sensibles, y otros usos indebidos que pueden dar lugar a riesgos de seguridad o cumplimiento.
Cato clasifica los agentes AI en estas categorías:
Los agentes locales generalmente se ejecutan en el endpoint del usuario y son proporcionados principalmente por terceros. Los agentes gestionados suelen ser agentes de bajo código o sin código proporcionados por plataformas en la nube y proveedores de SaaS. Los agentes personalizados son agentes completamente codificados que usted construye y ejecuta en endpoints o en entornos de nube.
La Seguridad AI para Agentes le proporciona una forma unificada de monitorear y gobernar estos tipos de agentes a través de los entornos que gestiona. Esto le ayuda a desplegar agentes AI con confianza, manteniendo la aplicación de políticas, reduciendo el riesgo operativo y respaldando sus requisitos de cumplimiento.
Riesgos Presentados por los Agentes AI
Los agentes AI que operan de manera autónoma e interactúan con herramientas, datos y sistemas externos introducen riesgos únicos de seguridad, cumplimiento y gobernanza que van más allá de las amenazas tradicionales de chatbots AI:
- Ataques específicos de AI - incluidos: inyección de instrucciones, intentos de jailbreak y ataques multi-turn diseñados para manipular el comportamiento del agente. A diferencia de los chatbots, los agentes también pueden ser atacados a través de sus respuestas de herramientas (inyección de instrucciones indirectas), donde una carga útil maliciosa en la salida de una herramienta puede secuestrar las acciones del agente.
- Exfiltración de datos - agentes que tienen acceso a repositorios de código, API internas, sistemas CRM o sistemas de archivos. Estos agentes pueden filtrar inadvertidamente o maliciosamente datos sensibles como código fuente, credenciales, identificadores personales o datos financieros a través de llamadas de herramientas o salidas de modelos.
- Agentes en la sombra - puede haber agentes AI no gestionados o no autorizados instalados por empleados sin la aprobación de TI, creando puntos ciegos en la postura de seguridad. Esto incluye instancias personales de asistentes de codificación que se ejecutan sin licencias empresariales o controles de seguridad.
- Riesgos del servidor MCP - servidores MCP maliciosos o mal configurados pueden exponer datos sensibles, ejecutar comandos no autorizados o introducir vulnerabilidades en el flujo de trabajo del agente.
- Violaciones de cumplimiento - incumplimiento de los requisitos regulatorios para sistemas AI, como el Acta AI de la UE, o políticas internas que gobiernan la generación de código, el manejo de datos y la toma de decisiones automatizadas.
- Lagunas de gobernanza - falta de visibilidad sobre qué agentes están desplegados, a qué herramientas se conectan y a qué datos pueden acceder, haciendo imposible aplicar políticas de seguridad consistentes en toda la organización.
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